Pau, el hombre que mira lejos

Este libro es una novela contemporánea dentro de la literatura española.

Así pues, este libro se puede clasificar dentro del género narrativo bajo la forma de una novela y subclasificar en categorías tales como el realismo mágico y novela filosófica.

Esta es una primera edición publicada por Los Libros del Gato Negro en 2021, una editorial independiente española fundada en Aragón en 2015. Su catálogo reúne narrativa, poesía y otras propuestas literarias, con especial atención a autores contemporáneos y obras de carácter singular. La editorial apuesta por una edición cuidada y por dar visibilidad a voces que buscan hacerse un espacio fuera de los grandes circuitos comerciales. Este libro no está publicado en inglés.

  • Año de publicación: 2021
  • País: España
  • Páginas: 352
  • Fecha de lectura: abril de 2023
  • Puntuación: 2/5

El autor es Pablo J. Rico (Zaragoza, España, 1955-), escritor, historiador del arte y comisario de exposiciones español. Se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, especializándose en Historia Moderna y Contemporánea e Historia del Arte, y amplió su formación en pedagogía y gestión de instituciones culturales. A lo largo de su carrera ha dirigido instituciones como el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza y la Fundació Pilar i Joan Miró de Mallorca, además de comisariar centenares de exposiciones en numerosos países. Su experiencia internacional y su conocimiento del arte han influido profundamente en su escritura. Tras una extensa trayectoria como historiador, crítico de arte y autor de publicaciones especializadas, debutó como novelista con Pau, el hombre que mira lejos, una obra de autoficción que combina experiencias personales, viajes, arte e imaginación literaria.


A este libro llegué de casualidad mientras vivía en Zaragoza en el año 2022. Era un 23 de abril, Día de San Jorge, y en Paseo Independencia se instalaron casetas de múltiples editoriales y librerías vendiendo libros. Dándome un paseo adquirí este. Tengo que decir que su autor fue muy buen vendedor y con cierto misterio y poesía consiguió convencerme de comprarle un ejemplar.

«Sí, diabólica, opuesta a lo propio de lo «simbólico», aquello que nos permite tramar sentidos y crear interpretaciones de lo aparentemente oculto o simplemente escondido. Caer en lo «diabólico» sería como una condena a la locura del sinsentido, a la pérdida de la palabra como instrumento de conocimiento, expresión, comunicación, debate de ideas, consensos; la pérdida de perspectivas y futuro, es decir caos, guerra, fanatismo…».

Pau

La trama de la novela comienza en el momento en que Valerie Wolfman, escritora y editora mexicana, recibe un manuscrito anónimo titulado Historia fragmentada de Pablo Llanes y otros relatos paulinos. Cuando lo lee descubre una colección de historias que combinan experiencias personales, sucesos inesperados, reflexiones filosóficas y misterio. El escrito gira en torno a Pau, Pablo o Paul, las cuales son diferentes identidades de un mismo protagonista vinculado al mundo del arte. Este vive experiencias por múltiples países, tiene diversas relaciones sentimentales y conoce a personas que le marcan su forma de entender la realidad con las cuales vive situaciones que le hacen cuestionarse el sentido de la existencia. La propia Valerie, tras leer el manuscrito, en un intento de darle coherencia, reorganiza sus partes para convertirlo en una novela de ficción, y el propio libro es el resultado.

Pablo

La narración de la novela es en sí misma un tema de reflexión, pues el libro ofrece una experiencia literaria no convencional mediante la construcción de relatos que se relacionan entre sí, jugando con identidades, perspectivas y formas de narrar, lo cual ayuda a ver la personalidad del protagonista desde diferentes lugares y a preguntarse acerca de la frontera entre realidad y ficción. Por otro lado, la propia trayectoria profesional del autor en el mundo del arte es palpable, con múltiples referencias que permiten relacionar el arte con experiencias humanas.

La obra invita a reflexionar sobre asuntos universales abordando temas filosóficos como la identidad, el destino, el deseo, el amor, el azar, el sentido de la existencia… Además, es destacable cómo el tema de los encuentros inesperados juega un papel fundamental, pues son estos los que provocan en el protagonista una modificación de su rumbo e interpretación de la realidad.

Respecto al estilo de escritura, este es cuidado, con muchas y detalladas descripciones y una alta combinación de narración y reflexión. La dimensión estética de los escenarios y de las personas tiene una presencia importante.

«El ser humano necesita símbolos para penetrar en el terreno de lo ocultado, de los misterios inefables, que de otro modo no podría transitar ni seguir su sinuosa estela invisible. Los símbolos son como luciérnagas en una noche sin luna en el fondo de un cañón de paredes inexpugnables y lechos de puntas de iceberg. Estos mágicos insectos no alumbran totalmente el camino, pero reconocemos sus límites, los verticales abismos sembrados por esas minúsculas estrellas voladoras expectantes, el volumen del vacío que nos contiene y determina. Más allá del primer éxtasis ante la visión poética de las luciérnagas-símbolo comenzamos a vislumbrar otras maravillas aun con los ojos cerrados, vendados, cegados, es lo mismo. Son luces sordas, de la misma sustancia que la oscuridad, pero más sutiles».

Paul

A la hora de hablar de aquellos aspectos del libro que considero dificultosos me doy cuenta de que muchas veces aquellos puntos que más valoramos de una obra, pueden tornarse los mismos que nos dificultan la lectura placentera de la historia. Si bien he valorado cómo la novela combina diferentes relatos con una elevada experimentación de perspectivas, esto en ocasiones lo percibí como demasiado fragmentario, pues me generaba la sensación de dispersión y perdía el hilo de la lectura. Podría decirse que a veces sentía un predominio del afán de experimentación literaria sobre la trama. Y ese afán de experimentación me impresionaba en ciertos momentos de rozar la pedantería, sacrificando la cohesión de la historia.

Por otro lado, el autor es un hombre culto, profesional del mundo del arte. Eso es muy interesante en sus reflexiones filosóficas y en la presencia de la dimensión estética. No obstante, siento que a veces abusa de referencias culturales, lo cual hace difícil seguir ciertos pasajes de la narración.

«Entonces, ¿para qué sirven los laberintos? ¿Para qué se inventan? ¿Por qué se construyen? ¿Solo para atraer la atención de los incautos? ¿Para refugiarse en ellos o guardar en su interior un tesoro? ¿Para qué sirven los libros-laberinto, además del placer de escribirlos y construirlos como arquitectos de literaturas e imaginar el éxito de nuestras trampas…? Creo que, en general, los laberintos literarios sirven para atraer la atención de los curiosos, sean valientes o incautos, en concreto ese tipo de coleccionistas de misterios que esperan respuestas guardadas celosamente, ocultas y secretas, y no se conforman con la comodidad de sus convencionales seguridades, es decir, los que se engañan con las cosas invisibles. Los laberintos literarios, como los del arte, una pintura, por ejemplo, son artefactos que primero satisfacen de alguna manera el imaginario y las expectativas de sus víctimas, estimulan sus deseos, les conceden una especie de esperanza en la angustia de su desesperanza. Un escritor o un pintor no crean tales artefactos para refugiarse en ellos sino para exponerlos a los ojos de los demás y atraer su atención en la indiferenciada generalidad de lo corriente, convencional y cotidiano. Una de las facultades absolutamente imprescindible en un artista es su condición de seductor de miradas ajenas, fabricante artesano de artefactos de seducción que atrapen la mirada de sus lectores o espectadores y la domestiquen en su interior. Pero no basta la simple atracción por el brillo de los espejuelos de su superficie, esa especie de hipnosis repentina, frágil, liviana, del mago de feria y el timador de sensaciones. El artista debe atraer al curioso y anhelante espectador al interior de su laberinto con una cierta luz inefable que lo deslumbre. Solo así culminará su estrategia y placer de ocultar lo que se pretende hacer ver o, por el contrario, hacer creer que hay algo oculto más profundo de lo que se ve, hasta hacer creer en lo invisible… Patricia, no olvides que todo autor ideal requiere un lector ideal, y viceversa, como señalaba Umberto Eco; y que Duchamp decía que los cuadros también los hacen los mirones».

Pau

La fragmentación mencionada también la viví en la conexión emocional con el protagonista. Pienso que es más bien una novela pensada para reflexionar filosóficamente y como experimento literario, que para conectar con personajes. La presencia de diferentes identidades y perspectivas del protagonista, si bien enriquecía la construcción del mismo, también provocaban distancia. Encontré dificultad en vincularme a un protagonista con tantas versiones de sí mismo, aunque era consciente de que esto era parte de ese experimento literario.

«El deseo amoroso trasmite esperanza a los seres erráticos que vagan por la indeterminación del espacio / tiempo sin conocerse ni entenderse todavía. Su encuentro depende tanto de su objetiva realidad natural (en el proceso de seducción general en el universo) como de su común vocación de contigüidad, es decir, desear estar juntos y compartir(se)… Imaginemos: dos seres se encuentran por un instante en un común centro sagrado del universo. Son cuerpos y almas vagamundos a la deriva de su particular nadería que han soportado, hasta ahora en silencio, la tensión entre su soledad interior y el vacío-lleno que los rodea. Sus primeras miradas son un bálsamo a su reciente ceguera e invisibilidad. Sus cuerpos se reclaman de inmediato las caricias y los olores que añoraban, el sudor y el calor de las mejillas, la humedad de los besos y todos los líquidos retenidos en sus órganos y vísceras, el escándalo de sus gemidos. Ambos se regalan con extrema generosidad en la ceremonia de un abrazo inextricable. Su amor se muestra espléndido en las milagrosas metamorfosis de sus cuerpos y el destierro de todo razonamiento lógico cuando se abandonan a su placer. El misterio de tales encuentros radica en el poder insuperable de su irracional deseo amoroso. Comienzan a amarse a pesar de sus dispares circunstancias, de las dudas de los demás, la amenaza permanente del olvido. Se separarán, incluso, a pesar del poder narcótico de sus recuerdos… Y aunque sabemos que un encuentro sentimental no tiene que ser para siempre, que todo puede finalizar más tarde o temprano, no dejamos de desear que en esa ocasión sea duradero, acaso no tenga fecha de caducidad… —claro, «si el Destino quiere y así estaba escrito», añadirás tú, insobornable a mis argumentos—. «Los encuentros amorosos son tan necesarios, como los desencuentros, inevitables…». ¿No?.»

Pablo

En definitiva, Pau, el hombre que mira lejos es una novela ambiciosa que, pese a contar con una propuesta original y un interesante trasfondo cultural y filosófico, no siempre consigue transformar sus numerosas ideas en una narración verdaderamente cohesionada. Su estructura fragmentaria, la acumulación de experiencias y las constantes digresiones reflexivas terminan por dificultar el desarrollo de una trama sólida y restan fuerza a la evolución de los personajes. En ocasiones, parece que el autor está más interesado en transmitir sus conocimientos e inquietudes intelectuales que en construir una historia capaz de mantener el interés del lector. Aunque la obra contiene pasajes sugerentes y reflexiones valiosas sobre la identidad, el amor y la existencia, su dispersión narrativa y su ritmo irregular pueden convertir la lectura en una experiencia exigente y poco satisfactoria.

Una novela con ideas interesantes y aspiraciones literarias evidentes, pero en cuya ejecución, en mi opinión, perdió cohesión narrativa, fluidez, ritmo y capacidad para mantener el interés del lector.


Algunas reflexiones:

  • ¿Puede la ambición intelectual de una novela terminar eclipsando la historia que pretende contar?
  • ¿La fragmentación narrativa os parece un recurso enriquecedor o un obstáculo para conectar con los personajes?
  • ¿Preferís las novelas que ofrecen respuestas o aquellas que os dejan con más preguntas que certezas?

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