Cien relatos irrepetibles de cien palabras

Este libro es un conjunto de microrrelatos sobre diferentes temáticas.

Así pues, este libro se puede clasificar dentro del género narrativo bajo la forma de microrrelatos.

Esta es una primera edición lanzada por Punto Rojo Libros, una editorial española fundada en 2004. Esta se especializa en la autoedición profesional. Por ello, su catálogo es generalista y amplio Este libro no está traducido al inglés.

  • Año de publicación 2021
  • País: España
  • Páginas: 116
  • Fecha de lectura: septiembre de 2022
  • Puntuación: 4/5

El autor es Antonio Pérez-Durántez Bayona (Barcelona, España, 1973-). Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza y ha ejercido laboralmente como profesor de Educación Secundaria de Lengua Castellana y Literatura. Entre sus aficiones destacan la lectura y el piano. El inicio de su trayectoria como escritor es reciente, habiendo publicado previamente un par de textos en periódicos.


Encontré este libro de casualidad en Zaragoza y pude conocer a su autor y recibir una dedicatoria suya. He de decir que desde el primer momento, Antonio me transmitió su gusto por la literatura y me pareció una persona creativa e inteligente. Muchas gracias por tu libro de microrrelatos Antonio, fue todo un gusto leerlo.

Su libro contiene cien microrrelatos, como dice el título, de cien palabras exactas. Esto pensé al principio que era simplemente una expresión pero me detuve a contar las palabras de cada microrrelato y justo suman cien. La verdad que esto me pareció una hazaña increíble pues mantener esa métrica en cada relato, y que estos queden bien escritos, pienso que es difícil. No obstante, el autor logra su cometido. Recurre a la condensación, la elipsis y la economía del lenguaje para escribir relatos con dicho número de palabras.

«EGOLATRÍA:

La premisa fundamental para hacer cualquier trabajo es considerarlo como necesario para evitar el aburrimiento. La única cosa imposible de soportar es no hacer nada.

Con eso, no quiero decir estar ocioso. Durante el ocio se emprenden actividades. No hacer nada es, literalmente, encerrarte en un lugar anulando el mínimo deseo de realizar cualquier actividad.

Para conseguirlo, necesitas de todas tus fuerzas. Ser como un agujero negro que atrapa completamente la energía para redirigirla a tu propia conmiseración como ser humano inútil.

Este es un estado insoportable que solo puede conducirte al suicidio. Se conoce con un nombre: depresión».

Antonio Pérez-Durántez Bayona

Los microrrelatos son independientes entre sí y las temáticas son diversas, así como el tono de cada uno. Los hay de fantasía, de humor o satíricos, sociales y reflexivos acerca de la felicidad y la cotidianeidad. Al ser tan breves, se leen rápido, no obstante, es un deleite hacer pausas y reflexionar la profundidad del mensaje de algunos de ellos. Entre otro de sus puntos fuertes, es la capacidad de construir un giro final, sorpresivo o reflexivo con tan pocas palabras.

«REALIDAD:

Al responder Hu-Zou sobre qué era lo cierto y qué se podría decir sobre ello, contestó: “lo cierto no es sino una correspondencia, una adecuación entre los hechos narrados y los hechos sucedidos.

Cuando se da esta adecuación, estamos hablando ciertamente. Cuando no se da, mentimos.

Como, además, cada uno tiene su forma de contar los asuntos, podemos decir que hay tantas verdades como personas para contarlas.

No existe manera de decir una verdad y que no sea creída.

Mientras la verdad es múltiple, la mentira es solo una: todo aquello que no es cierto”.

Así, concluyó Hu-Zou».

Antonio Pérez-Durántez Bayona

Pienso acerca de esta hazaña de restringirse a cien palabras exactas en cada relato y no puedo evitar sentirlo a veces como una limitación u obligación. Quizás esto puede hacer que en algunos de los microrrelatos, la extensión prime sobre la historia. Quizás esto juegue en favor de ciertos relatos y en contra de otros, pues algunas ideas podrían requerir mayor desarrollo y otras a lo mejor les beneficie la brevedad.

«DISONANCIA:

La ciudad ruge mareante. Resuenan, los motores y las ruedas sobre el asfalto. Pitan, impacientes, los conductores. Ensordecen, alarmantes, las sirenas. Repercuten, machacones, los taladros. Sobrevuelan estruendosos, los aviones. Circulan, estridentes, los trenes. Taconean, inagotables, las multitudes. Atruenan, estremecidos, los estadios. Gritan, indignados, los manifestantes. Chillan, alegres, los escolares. Lloran, inoportunos, los niños. Tocan, voluntariosos, los músicos. Redoblan, porfiados, los tambores. Repican, insistentes, las campanas. Rebotan, cansinos, los balones. Ladran, tenaces, los perros. Maúllan en celo, los gatos. Pían, obstinados, los pájaros. Zumban, incansables, los insectos. Ulula, reiterativo, el viento.

Bajo toda esta cacofonía, se oculta el mudo silencio».

Antonio Pérez-Durántez Bayona

En conclusión, la lectura de este pequeño libro ha sido un experimento agradable y estimulante. Disfruté más unos microrrelatos que otros, para gustos colores, como es obvio. Y además, la norma de las cien palabras me resultó llamativa y un ejercicio de ingenio nada despreciable. Por un lado esta norma puede estimular la creatividad del autor y por otro quizás la condicione demasiado. Esta pregunta, sería interesante debatirla con el autor.


Algunas reflexiones:


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