Este libro consiste en un ensayo personal y filosófico sobre la experiencia de tener depresión.
Así pues, este libro se puede clasificar dentro del género didáctico bajo la forma de un ensayo y subclasificar entre aquellos del campo de la Psicología.
Esta es una primera edición publicada por Katz Editores. Esta editorial surge en 2006 y persiguen contribuir a la ampliación de conocimiento, así como a poner en crisis muchas ideas que organizan las visiones del mundo contemporáneo. Se definen como espacio de diálogo diverso y como lugar de intercambio crítico. Así tratan de abarcar textos de política, sociología, historia, estudios culturales, derecho, comunicación y otras ciencias. Este libro sí está publicado en inglés.


- Año de publicación: 2019
- País: Países Bajos
- Páginas: 141
- Fecha de lectura: agosto de 2023
- Puntuación: 5/5
Sobre la autora del libro, Eva Meijer (Hoorn, Países Bajos, 1980-) es escritora, filósofa y artista, reconocida por una obra que explora las relaciones entre humanos, animales, lenguaje y política. Formada en Bellas Artes y Filosofía, Meijer se doctoró cum laude en Filosofía por la Universidad de Ámsterdam en 2017. A lo largo de su trayectoria combina la investigación académica con la literatura, cuestionando las fronteras que tradicionalmente separan la experiencia humana de la de otros animales. Su libro «Cuando los animales hablan: hacia una democracia entre especies» publicado en 2019 fue galardonado con el ASCA Book Award en 2020. Ha publicado nueve novelas, así como muchos cuentos y poemas.
Otros libros publicados por ella son:
- Animales habladores. Conversaciones privadas entre seres vivos (2016)
- La casa de los pájaros (2016)
- No es indiferencia. Sobre los silencios políticos (2022)

Dentro del listado de otros libros publicados por la autora aparecen resaltados aquellos de los cuales hay entrada ya en este blog.
¡Haz clic en él para leerla!
Tras acabar las prácticas de Enfermero Interno Residente de Salud Mental en Zaragoza (EIR), decidí tomar un verano sabático y en ese espacio de tiempo hice varios viajes. Uno de ellos fue ir a Benidorm con mi madre y mi hermano. Este libro lo leí en aquel momento. No recuerdo dónde lo compré. Si fue por internet, durante unas charlas o si fue en una librería. El asunto es que fue una lectura muy oportuna. Pude desconectar del tema de salud mental, pero al mismo tiempo no olvidarme de lo importante gracias a la lectura de este libro, que recuerdo con cariño como uno de mis favoritos de 2023.

«Este ensayo es un reflejo de ello, una breve investigación filosófica sobre la depresión en la que recurro a mis propias experiencias. No para exponerme por completo sin callar ningún detalle, como escribe Rousseau al comienzo de Las confesiones. No me interesa bosquejar una imagen veraz de mi vida hasta la fecha o elaborar un autorretrato; utilizo mi propia vida como lente para investigar la estructura y el sentido de la depresión. Esto es solo una pequeña parte de lo que podría contar sobre mí misma (y los hechos convertidos en palabras siempre se desvían de los sucesos en los que se basan); pero no deja de ser una parte importante de mi vida, y algo que me ha formado fuertemente. No creo que entender mejor lo que es una depresión pueda curar a las personas. Y sin embargo, tiene su valor. La depresión es más que un problema químico: las cuestiones que preocupan a las personas deprimidas son las fundamentales del ser humano. Además, están vinculadas con todo tipo de cuestiones filosóficas, como la relación entre cuerpo y mente, el lenguaje, la autonomía, las relaciones de poder y la soledad. Este ensayo también trata sobre el otro lado de la depresión: los animales, los árboles, los demás, el arte; trata sobre el consuelo y la esperanza, y lo que puede darle sentido a la vida«.
Eva Meijer
En esta obra, Eva Meijer reflexiona en torno a la vivencia o experiencia de vivir con depresión. La reflexión no es solamente clínica, sino que también es humana, filosófica y poética. No es un libro cuya escritura lance pretensiones de tener algún tipo de verdad absoluta sino que es más bien una obra en la que ella revela de forma personal y particular su experiencia con la depresión y analiza muchas de estas vivencias con ideas filosóficas. La autora dialoga así, a lo largo del libro, con distintos filósofos y autores para tratar de comprender su propia experiencia.
«No me sentía enferma; me parecía que yo era mala y todo lo que hacía tenía que ver con eliminar ese sentimiento o hacerlo a un lado. Noche tras noche me sentaba en el marco de la ventana a escuchar música y fumar cigarrillos armados, mientras escribía poemas, canciones y también cartas, que a veces después quemaba. Todo giraba en torno a un abismo: esto es así, estoy aquí sola, hago todo mal; y así sucesivamente».
«A algunos de esos pensamientos (que soy mala, que todo es culpa mía) los veo en gran medida como falsos, y cuando vuelven a visitarme, en momentos de cansancio o tristeza o soledad, soy capaz de dejarlos suspendidos. Puedo darme cuenta de que, si bien es cierto que pienso esas cosas en ese momento, la situación va a cambiar; estoy cansada o triste o me siento sola, y es lógico que piense así. Los pensamientos no hablan de mí, hablan de cómo funciona mi pensamiento. Por lo general me doy cuenta de esto, pero no siempre. Cuando tanto la vida como el pensamiento se desmoronan, se enredan y tejen sus hilos oscuros a mi alrededor, esa técnica ya no me funciona tan bien. Entonces empiezo a dormir peor, y cuando duermo peor ya no puedo relativizar las cosas, y los pensamientos equivocados anidan dentro de mí, se traducen en sentimientos y a la inversa; luego los cubre el moho, que luego de tapar la alegría, tapa la lógica, la desdibuja, hasta que todo queda gris y borroso».
Eva Meijer

Al no separar la definición de los síntomas de la depresión de, por otro lado, la propia experiencia de sentirse deprimida, la autora logra elaborar descripciones poéticas y de gran profundidad y sentido, en las cuales, pesa la importancia de la fenomenología del sufrimiento psíquico, no solo el lenguaje diagnóstico o clínico. Más que presentar la depresión como tristeza, ella amplía el análisis para hablar de cómo cambia la percepción del tiempo, del cuerpo, de lo cotidiano y de las relaciones con los demás. Ello resulta difícil de encontrar en otros libros más clínicos sobre la depresión.

«A menudo, cuando se escribe o se habla sobre la depresión, se usan palabras fuertes. Siempre sentí aversión a comparar las depresiones con monstruos, demonios o bestias (en especial con perros, porque, ¿qué culpa tienen?), y también a las metáforas con el color negro. En parte porque esas imágenes son lugares comunes, y en parte porque veo a la depresión más como una ausencia que como una presencia. Todo lo que vale la pena se va borrando de a poco, y lo que queda es una roca desnuda. El miedo y la tristeza pueden causar un exceso de sentimiento; en cambio, la depresión elimina los sentimientos positivos hasta que todo queda más inhóspito y vacío, y deja la vía libre a los sentimientos negativos. Mientras que el miedo o la tristeza a menudo tienen que ver con lo que vale la pena, la depresión muestra que nada vale la pena. La depresión tampoco es negra, mucho menos un negro total. Oscura tal vez sí, en el sentido en que una noche es oscura cuando la luz se retira del mundo, de modo que el entorno parece más peligroso y uno no puede orientarse tan bien: todo está en silencio, más que durante el día, y lo que sigue ahí es más difícil de ver».
«En una depresión, además, las dimensiones temporales se entremezclan. El futuro se transforma en una especie de repetición del ahora (con suerte se logra pasar el día, pero a menudo se trata de resistir cada momento), el pasado se vuelve una extraña ficción, más lejos que de costumbre: sabes que alguna vez fue bueno, pero te resulta incomprensible cómo, es algo que solo sabes pero que no puedes sentir. Durante una depresión te encuentras con un nuevo mapa de tu vida: todo lo que ha sucedido hasta entonces se te vuelve a mostrar, pero esta vez desde la perspectiva de la depresión. Los acontecimientos se tiñen con los recuerdos, pero también sucede lo contrario: los recuerdos toman el color de tu estado de ánimo en un momento dado. El pasado no es algo fijo, te persigue (y, como buen perseguidor, cambia con regularidad de disfraz). La desesperación te remite a una desesperación anterior, que la refuerza, tal como la tristeza trae a la superficie otra tristeza previa. Asuntos del pasado pueden emerger de improviso; y durante una depresión son siempre las cosas malas las que surgen, nunca las buenas. Lo que te queda es un ahora vacío: ya no puedes orientarte en el tiempo».
Eva Meijer
La autora tampoco se detiene en hablar sobre la depresión y la tristeza o melancolía, sino que también aborda temas ligados a la comunicación. Asuntos como la vulnerabilidad, la sensibilidad y la propia naturaleza del lenguaje son sometidos a una reflexión cuidadosa e interconectada con el tema central del libro. Además, al igual que en el resto de la obra, lo poético y lo complejo de los temas abordados, en mi opinión, no afectan a la comprensión, pues el lenguaje no deja de ser cercano y cotidiano.
«Por cierto, el simple hecho de hablar con otros, que suele verse como importante o deseable para quienes lidian con dificultades psíquicas, no siempre es una opción. Durante una depresión a menudo tenemos que poner todo nuestro empeño solo para mantenernos en pie, y hablar con los amigos o con la familia puede hacerlo más difícil: nos enfrenta también a su tristeza, su temor, sus preocupaciones y su incredulidad (de esta lista, la incredulidad es lo más fácil de manejar). Y a veces hablar es literalmente imposible: pueden faltarnos las palabras. La depresión aísla a las personas del resto del mundo, hace que todo se vuelva muerto y frío».
«El lenguaje puede salvar la distancia con el otro y es a la vez eso que nos separa del otro: igual que nuestra piel. Quienes disponen de más palabras, aunque no tengan una vida emocional más rica que la de otros (la música es tan rica como el lenguaje, distintos idiomas ofrecen distintas formas de expresión, y muchos animales tienen lenguajes sin palabras), sí tienen una paleta más rica para interpretar y darle sentido a esa vida emocional».
«También funciona en sentido inverso: quizás mi sensibilidad sea la principal razón por la que me deprimo, pero es también la razón por la que puedo crear las obras que hago. Aunque sea un cliché, mi vulnerabilidad es al mismo tiempo mi mejor arma. Mis límites son porosos, mi piel no es un muro. Lo que está afuera fluye con facilidad hacia adentro, y lo que está en mí siempre encuentra una salida. Para mi trabajo, este constante ir y venir entre el mundo y yo es necesario».
«Después de todo, no somos sino cuerpos; eso es algo que todos compartimos, también con los otros animales. Allí radica nuestra vulnerabilidad. La vulnerabilidad no es algo que debamos sacudirnos o desechar: nos muestra también que las cosas valen la pena, y puede abrir la puerta a un encuentro con el otro, que es completamente diferente pero que, como mortal, está igual de arraigado en el mundo».
Eva Meijer

Unido a todo lo tratado sobre la vivencia corporal o perceptiva al vivir una depresión, la autora también relata sobre su anorexia en algunos momentos de su vida. En esos capítulos del libro se puede encontrar un vínculo entre la vivencia afectiva o emocional y el propio cuerpo y nuestra percepción de este.

«Duele no existir en un cuerpo que existe. Siempre tenía frío, siempre tenía hambre. Es un mito que los anoréxicos no tienen hambre. En esa época seguí estudiando filosofía y musicología por un año, pero de eso recuerdo poco. Cuando diez años más tarde volví a la facultad, resultó que ya había aprobado diez materias. Yo solo me acordaba de que tenía que volver a rendir un final; me había olvidado de todas las buenas notas».
«Pasé así varios años, flotando en un mundo al lado del mundo, regido por reglas extrañas acerca de caminar y andar en bici y, a veces, comer una manzana. Mi anorexia no era una cuestión de comida o de peso: era una manera efectiva de desaparecer. La desaparición literal tenía lugar a simple vista. La delgadez extrema llama la atención y te convierte ante la mirada de los demás en una persona enferma, y al mismo tiempo es una máscara. Un cuerpo reducido a sus huesos se vuelve anónimo de alguna manera: su forma desaparece, la persona que lo habita se convierte en un paciente. Pero para mí se trataba de hacer desaparecer otras cosas: el esfuerzo por no comer reduce casi toda tu experiencia a pensar en la comida y en tu cuerpo, lo que lo vuelve un método efectivo para distraerte de otros problemas».
Eva Meijer
En otra línea, es destacable algún momento de la obra en el cual se abre una dimensión más política y menos íntima, poniendo sobre la mesa una crítica al modelo clínico con más monopolio en salud mental, un modelo individualista.
«Además, hay personas para las que el modelo occidental individualista de cura de la depresión no funciona bien. Este modelo se basa en un tipo específico de persona, en un consumidor atomístico, y a ese consumidor le presenta una imagen ideal de sí mismo, a la que puede llegar tomando pastillas. Pero se ignora así el hecho de que las personas son más que consumidores, y que están siempre en relaciones con otros. También ignora las diferencias culturales. Por eso, entonces, es algo bueno echar una mirada crítica sobre nuestras ideas e imágenes sobre lo loco y lo sano».
Eva Meijer

En conclusión y dando un repaso a lo anterior y al libro en su totalidad, se puede afirmar que Eva Meijer no solo intenta describir la depresión desde dentro sino que explora también la dificultad misma de explicarla, pues como dice el título de la obra, el lenguaje tiene límites. Esto conecta con su reflexión en torno a la ética animal presente en sus otros trabajos, pues permite lanzar la cuestión: ¿qué ocurre cuando las palabras no bastan? Además resulta paradójico, pues la autora utiliza el lenguaje para mostrar exactamente dónde el lenguaje fracasa.
Me sorprendió que, además, fuera un libro tan corto en extensión. Los temas que aborda son complejos y yo no habría sabido escribir sobre ellos de forma tan concisa y hermosa, algo que valoro de la autora. Pienso que no deja, si las hay, apenas cuestiones que merecieran un mayor desarrollo, y que más bien, la brevedad de la obra agudiza su intensidad y favorece una lectura que mantiene la atención.
Como punto a mejorar simplemente diría que el equilibrio entre experiencia personal y reflexión teórica o filosófica no siempre es uniforme. A veces mutuamente se enriquecen, pero en otras ocasiones puede haber cierta dispersión de ideas y del hilo de narración. De esta manera, pienso que la brevedad y fragmentación de la obra es una de las virtudes, pero también uno de los límites del libro. Formalmente desarrolla bien una experiencia difícil de expresar y organizar, pero por otro lado, algunas de sus intuiciones pueden quedar por ampliar o a algunos lectores les puede dar esa sensación.

«Estamos conectados con quienes están cerca, con nuestros colegas o compañeros de clase, familiares, amigos; cada cual está arraigado en un contexto social que da por sentado, aunque a veces pueda implicar muchos roces. Charlas con un colega, bromeas con la vecina, le escribes a tu hermana, llamas a tu pareja, acaricias a tu gato. Todas estas interacciones crean a tu alrededor una fina capa que te protege de la soledad, y con esto no me refiero a esos momentos en que nos sentimos solos, sino a la conciencia existencial más fundamental de que en verdad todos estamos solos. Una depresión no solo te quita la necesidad de conectarte con otros (a la que normalmente uno responde sin pensarlo), sino que también hace imposible tender cables hacia esos otros. Cuando miras a tu alrededor solo ves lo que te separa de los demás, no lo que compartes con ellos».
Eva Meijer
Algunas reflexiones:

- ¿De qué manera cambia nuestra experiencia cuando conseguimos contar a otros lo que nos sucede?
- ¿Cómo influye la manera en que la sociedad habla de la tristeza, el sufrimiento o la vulnerabilidad en cómo los vivimos?
- ¿Hay experiencias o emociones que no pueden expresarse completamente con palabras? ¿Por qué?
¡Escribe tu correo electrónico y pulsa en suscríbete para recibir avisos de nuevo contenido!
- Canciones del príncipe Vogelfrey
- Songs of Prince Vogelfrei
- A bestiary of prehistory
- Un bestiario de la prehistoria
- Los límites de mi lenguaje: Meditaciones sobre la depresión
- The limits of my language: Meditations on depression
- Philosophy for heroic times
- Filosofía para tiempos heroicos
- I overcame the anorexia
- Yo vencí la anorexia
Change language to:














¿Cuáles son las últimas entradas del blog?