Este libro es una obra divulgativa pensada para acercar la Filosofía al lector no especializado y para enseñar a pensar críticamente sobre problemas del día a día.
Así pues, se puede clasificar dentro del género didáctico bajo la forma de un texto sociopolítico divulgativo, más concretamente sobre educación.
Esta es una primera edición lanzada por MiráHadas, la cual es una editorial española vinculada a otra llamada Babidi-Bú. Esta última nació en 2013 y publica libros destinados a un público infantil y juvenil, mientras que MiráHadas, nacida en 2015, apunta a una literatura para adultos. Ambos sellos editoriales apuestan y facilitan la publicación de trabajos de autores noveles. El catálogo de MiráHadas es bastante amplio, siendo narrativa contemporánea lo más abundante en el mismo. No se encuentra traducido al inglés.


- Año de publicación: 2022
- País: España
- Páginas: 169
- Fecha de lectura: marzo de 2023
- Puntuación: 4/5
Respecto a la autora, Myriam García Rodríguez (Oviedo, España, 1981-) es una filósofa, investigadora, docente y divulgadora española. Es doctora en Filosofía y máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología por la Universidad de Oviedo. Su trayectoria académica se ha centrado especialmente en la filosofía de la ciencia, la cultura científica y la didáctica de la filosofía, con particular interés por el programa Filosofía para Niños, pues es directora de la Asociación Filonenos en Asturias. Además de ejercer como profesora de Filosofía, desarrolla una importante labor de divulgación y educación filosófica, promoviendo el diálogo y el pensamiento crítico entre niños y jóvenes; esta vocación divulgativa está también en el origen del presente libro.

A principios de 2022 descubrí un libro de Chema Sánchez en una librería de Madrid en la que trabajé de voluntario unos meses tiempo atrás. Ese libro era El radiofonista pirado. Fue mi primer contacto con un texto relacionado con la Escuela de Pensamiento Libre. A partir de entonces empecé a investigar qué era la Filosofía para Niños. Descubrí que el planteamiento educativo que sostienen me resultaba muy estimulante e interesante. Desde ese momento solo he querido aprender más del proyecto y de las ideas de las que parten, así como sobre los autores que lo nutren.
En redes, un tiempo después de seguir a la Asociación de Filosofía para Niños de España, vi el anuncio de publicación de este libro por una autora vinculada a dicha asociación. La premisa del libro, una introducción al pensamiento filosófico para personas no familiarizadas con él, me dio mucha curiosidad y decidí comprarlo y leerlo en cuanto me llegó por correo.

«Una interpretación con absoluta vigencia. La mayoría de las personas no es crítica con la información que recibe y prefiere creer
Myriam García Rodríguez
las mentiras consoladoras que acuden a las emociones más primarias para fundamentar en ellas una verdad que no es tal, pero en la que queremos creer. Las fake news hacen su agosto mientras elegimos libremente vivir eternamente hipnotizados».
El libro me resultó ameno y rápido de leer, pues encontré que las ideas filosóficas que explica no precisan conocimientos previos y no utilizan un lenguaje académico. De esta manera, se trata de una obra divulgativa accesible y breve que puede ser de utilidad para personas que sientan curiosidad por la Filosofía o para jóvenes.
El libro trata de alejarse de enseñar la Filosofía como historia de autores y teorías, y en su lugar, presentarla como actividad que sirve para preguntar, argumentar, dialogar y tomar decisiones en el mundo cotidiano.
Mediante historias, juegos, acertijos y dilemas hace dinámica una materia que a muchos les causa vértigo por ser demasiado teórica a veces. Es interesante cómo trata el pensamiento crítico, la toma de decisiones y el asunto del juego como método de aprendizaje.
«Neil Postman definió la «desinformación» como la información confusa, incompleta o parcial que nos hace creer que sabemos algo cuando en realidad nos aparta del saber. Y eso es exactamente lo que nos pasa a nosotros. Vivimos bajo el hechizo que el exceso de información provoca en nuestras creencias acerca de la realidad, la verdad y sus consecuencias. Cada día recibimos una enorme cantidad de información a través de los medios de comunicación y las redes sociales. La velocidad con que se publican, se comparten y se retuitean las noticias hace que cada vez sea más difícil determinar su veracidad. La mayoría de las personas utilizan filtros «caseros». Tendemos a creer lo que viene de nuestro círculo más cercano, y aceptamos con mayor facilidad las publicaciones que han recibido el mayor número de Likes. Si además la información coincide con nuestras propias creencias y opiniones, creemos estar seguros contra el engaño. Pero que algo parezca verdad no significa que lo sea. Entonces, ¿cómo podemos saber qué es verdad y qué es mentira? Debemos tratar de alejarnos lo máximo posible de la intuición y acudir a estrategias más fiables como las leyes del razonamiento lógico, distinguiendo entre argumentos mejores y peores, buenas y malas razones».
«Las personas suelen pensar que jugar es una actividad meramente recreativa, a menudo intrascendente que, en el mejor de los casos, nos divierte y, en el peor, nos distrae de las tareas y obligaciones diarias. Sin embargo, el juego es una actividad mucho más compleja y significativa de lo que se suele pensar. Varios estudios científicos demuestran que jugar aumenta la calidad y la resistencia de nuestro sistema nervioso, ayuda a la socialización y mejora nuestras capacidades cognitivas. En el juego con los otros, y consigo mismo, el niño aprende a conocerse mejor, identificando sus fortalezas y sus debilidades. Todo juego conlleva cierta dificultad, con pruebas y obstáculos que hay que superar en un tiempo y en un espacio precisos. Ese esfuerzo y tensión en el juego estimulan el desarrollo de nuestras propias aptitudes y habilidades, y potencian formas creativas de resolver los problemas. Tras su dimensión lúdica, el juego esconde un extraordinario potencial para el crecimiento personal, lo que lleva a la autoestima y a mejorar nuestra calidad de vida».
Myriam García Rodríguez

Por otro lado, la mayor virtud del libro es también su debilidad. Opino que al querer ser accesible, breve y práctico, puede quedarse corto para las personas con formación filosófica. No obstante pienso que refrescar algunos conceptos no sobra.
Además, que el libro sea en algunas tiendas catalogado comercialmente como autoayuda, invita a cuestionarse si la aplicación de la filosofía a los problemas cotidianos funciona o si por momentos se asemeja demasiado al discurso del desarrollo personal.
En otra línea, hay muchos recursos del libro, tales como acertijos, juegos o preguntas que funcionan mejor en una dinámica de lectura compartida, no tanto para una persona en lectura individual. Esto es de tenerlo en cuenta, pues cambia la experiencia de la obra.

«La empatía, la solidaridad, la responsabilidad individual o el esfuerzo conjunto son valores éticos que van a ser fundamentales en la sociedad que está llegando. Pensar todo esto es filosofar. Como dijo Terencio en el siglo II a. C., «nada humano me es ajeno». Pero no en el sentido de que me importe más o menos, sino en el sentido de que toda acción de los demás influye en nosotros, y toda acción propia tiene consecuencias en la realidad ajena. Este espíritu de lucha activa, unido a la búsqueda de lo bueno, lo justo y lo bello que hay en el mundo, y el uso de los poderes creativos e intelectuales con los que estamos equipados son, en mi opinión, las tres aportaciones más importantes de la filosofía para afrontar los tiempos que nos ha tocado vivir. Tiempos heroicos que piden de nosotros tomarnos la vida con filosofía. La mejora de esta capacidad depende en gran medida de la práctica. Por lo tanto, es necesario que todos tengamos la oportunidad de dialogar sobre cuestiones que no están resueltas y que requieren deliberación. Ello va a ayudar al desarrollo de habilidades que posibiliten un pensamiento crítico, autónomo, creativo y cuidadoso».
Myriam García Rodríguez
En conclusión, la lectura de este libro no me ha enseñado nada que no supiera ya de Filosofía pues ya es un campo que exploro desde hace tiempo. Sin embargo, puedo decir que sí he aprendido o abierto la puerta a la diferencia entre enseñar Filosofía y enseñar a filosofar. Y el asomarme al juego como una forma de enseñar a filosofar me ha resultado original y enriquecedor.
Algunas reflexiones:

- ¿Qué idea tienes sobre qué es la Filosofía? ¿La consideras una materia importante?
- ¿Para ti qué es pensar de forma crítica?
- ¿Puedes recordar alguna experiencia de juego de tu infancia o adolescencia que sientas que te dio un aprendizaje sobre la vida o sobre ti mismo?
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