Este libro es una descripción de hechos autobiográficos de forma casi ensayística.
Así pues, este libro se puede clasificar dentro del género didáctico bajo la forma de memorias y subclasificar entre aquellas en forma de autobiografía.
Esta es una quinta edición lanzada por la editorial KIER S. A. en 1982, la cual es una editorial argentina especializada en libros sobre religiones orientales, yoga, esoterismo, autoayuda, etc. fundada en 1907. Este libro sí está publicado en inglés.


- Año de publicación: 1948
- País: Alemania
- Páginas: 111
- Fecha de lectura: noviembre de 2018
- Puntuación: 4.5/5
Este libro fue escrito por el profesor de Filosofía alemán Eugen Herrigel (Alemania, 1884-Alemania, 1955). Él enseñó Filosofía en la Universidad Imperial de Tohoku en Sendai, Japón entre 1924 y 1929. Durante dicho periodo aprendió Kyūdō (tiro con arco japonés) de la mano de Awa Kenzō. Al volver a Europa, contribuyó a difundir el Zen a través de sus escritos en forma de artículos. Uno de esos artículos publicados en 1936 fue el corazón del posterior y presente libro que salió a la luz en 1948. Enseñó en la Universidad de Erlangen al volver a Alemania y, al inicio de la II Guerra Mundial, se afilió al Partido Nazi, lo que le hizo perder muchas amistades y, tras la guerra, no poder volver a enseñar por 3 años. Este aspecto de su vida política no fue mencionado por su viuda, la cual meramente se enfocó en difundir su lado espiritual al terminar el conflicto bélico. Entre sus escritos, se encontraron muchas notas sobre Zen que fueron póstumamente revisadas y editadas por Alan Watts antes de su publicación. Murió a la edad de 71 años.

Jamás había oído hablar de este libro hasta que lo encontré de casualidad. Fue durante mis primeras prácticas de Enfermería durante la carrera en la Universidad Autónoma de Madrid. Dichas primeras prácticas las estaba llevando a cabo en el Centro de Salud José María Llanos en Vallecas. A la entrada de dicho centro había una pequeña estantería con libros que donaba la gente y que se llevaban también para leer. Dada mi pasión por la lectura, no puedo pasar al lado de un estante de libros sin pararme un momento a echar un ojo. Quienes me conocen saben eso de mí y de lo rápido, por fortuna o por desgracia, que pierdo la conciencia del tiempo al entrar a una librería.
Recuerdo que el Zen en el arte del tiro con arco fue un libro que leí con avidez, absorbiendo hipnotizado sus palabras. Fue en una época en la que, como lector, estaba iniciando mi interés por la rama humanística de la psicología como sustitución a mi anterior interés por las lecturas místicas y espirituales orientales.

«El tiro adecuado en el momento adecuado no llega porque no te dejas llevar. No esperes la recompensa, sino prepárate para el fracaso«.
Awa Kenzō
El libro se trata de un texto autobiográfico sobre la experiencia del autor en la práctica del Kyūdō, también conocido como tiro con arco japonés, un arte marcial cercano a la tradición Zen en dicho país. La obra reflexiona sobre este arte y su filosofía, sobre el Zen, la naturaleza del aprendizaje y la consciencia, así como acerca del éxito y el fracaso. Por ello, a pesar de ser un texto autobiográfico, guarda una proximidad a lo ensayístico y lo filosófico.
Es de destacar que el autor no solo nos cuenta en primera persona su experiencia interna y técnica en dicho arte sino que también algunas de sus conversaciones con su maestro Awa Kenzō y observaciones como testigo de la enseñanza del mismo con el resto de discípulos.
«Cuanto más se concentra uno en la respiración, más se desvanecen en el trasfondo los estímulos externos… A su debido tiempo uno incluso se vuelve inmune a los estímulos mayores, y al mismo tiempo el desapego de ellos se hace más fácil y rápido. Sólo hay que procurar que el cuerpo esté relajado, ya sea de pie, sentado o tumbado, y si entonces uno se concentra en la respiración, pronto se siente envuelto por capas impermeables de silencio. Sólo se sabe y se siente que se respira. Y, para separarse de esta sensación y conocimiento, no se requiere ninguna decisión nueva, porque la respiración se ralentiza por sí misma, se vuelve cada vez más moderada en el uso del aire, y finalmente, deslizándose gradualmente hacia un monótono desenfoque, escapa por completo a nuestra atención».
Eugen Herrigel

El estilo de Eugen Herrigel es claro y sencillo de leer. A algunos lectores les puede exasperar el proceso de aprendizaje narrado detalladamente por el autor, pero esto es necesario para entender la culminación de su práctica. Además, en mi opinión, el libro es muy corto como para impacientarse en esa parte en la que habla de un proceso de aprendizaje con sus fracasos personales, sus dificultades y malentendidos, así como sus logros e insights.
Sobre su mensaje, no estaba seguro de la fidelidad a la tradición Zen que mantenía el autor en el texto. Había leído previamente en 2016 un libro sobre Zen llamado Mente Zen, Mente de Principiante de Shunryu Suzuki y había notado algunas diferencias. Por ello decidí investigar un poco y encontré que un tal Yamada Shōji defendía que el concepto de Zen de Herrigel no era representativo de dicha filosofía, sino que era, por el contrario, bastante atípico. A pesar de estar de acuerdo con ese argumento tras leer el libro y compararlo con otros de maestros Zen, no puedo evitar señalar que encontré acertadas las partes en las que Herrigel se refiere a la respiración para meditar así como aspectos sobre el desapego.

«Aprendí a perderme tan fácilmente en la respiración que a veces tenía la sensación de que yo mismo no respiraba, sino -por extraño que parezca- de que era respirado».
Eugen Herrigel
En conclusión, ha sido una lectura gratificante. Poder ahondar en el proceso de aprendizaje de una persona es siempre algo que me interesa. No recomendaría el libro a alguien que quisiera aprender sobre Zen ni sobre el Kyūdō en sí. Sí les incitaría a leerlo a aquellos interesados en conocer obras que han ayudado a difundir la filosofía oriental, en concreto el budismo, las artes marciales y la cultura japonesa en Occidente durante el siglo XX.
Me quedo con las ganas de probar este arte marcial en un futuro, el cual supe que era enseñado en Zaragoza, pero no tuve hueco en la agenda para llevarlo a cabo. Bastante que tuve algo de tiempo de iniciar mi práctica de Aikido durante esos años en la capital aragonesa. Ahora que ya no vivo allí, se queda como un sueño a futuro como he dicho.
«Sólo lo sientes porque en realidad no te has dejado ir. Todo es muy sencillo. Puedes aprender de una simple hoja de bambú lo que debe ocurrir. Se inclina cada vez más por el peso de la nieve. De repente, la nieve se desliza hasta el suelo sin que la hoja se haya movido. Permanece así en el punto de mayor tensión hasta que el tiro se desprenda de ti. Así es, en efecto: cuando se alcanza la tensión, el tiro debe caer, debe caer del arquero como la nieve de una hoja de bambú, antes incluso de que él lo piense».
Awa Kenzō

Algunas reflexiones:

- ¿Alguna vez realizando una actividad manual has percibido ese estado de alerta pasiva?
- ¿Cuál es el arte marcial que más te atrae practicar? ¿Por qué?
- ¿Ves en general en el mundo oriental una mayor atención a la espiritualidad en lo cotidiano, en concreto en actividades manuales o físicas?
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