Este libro es una novela contemporánea dentro de la literatura inglesa.

Así pues, este libro se puede clasificar dentro del género narrativo bajo la forma de una novela y subclasificar en categorías tales como la ciencia ficción, la distopía, o la novela filosófica.

Esta es una cuarta edición lanzada por Ediciones Destino en 1983, la cual es una editorial española fundada en 1942 que desde 1996 pertenece al Grupo Planeta y edita libros importantes de autores españoles y extranjeros, además de algunos ensayos. También convoca anualmente el Premio Nadal. Este libro sí está publicado en inglés.

  • Año de publicación: 1949
  • País: Reino Unido
  • Páginas: 326
  • Fecha de lectura: junio de 2022
  • Puntuación: 4/5

El autor es George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, 1903-Londres, Reino Unido, 1950). Fue un escritor británico nacido en la India, que tuvo varios trabajos a lo largo de su vida, y cuya labor literaria se centró en la novela, el ensayo, la crítica literaria y el periodismo. Murió a los 46 años de tuberculosis.

Otros libros del mismo autor son:

  • Sin blanca en París Londres (1933)
  • Los días de Birmania (1934)
  • El camino a Wigan Pier (1937)
  • Homenaje a Cataluña (1938)
  • Rebelión en la granja (1945)

Dentro del listado de otros libros publicados por el autor aparecen resaltados aquellos de los cuales hay entrada ya en este blog.

¡Haz clic en él para leerla!


1984 es un libro que siempre había escuchado nombrar, pero aun no me había lanzado a leer. Ya hace unos años cuando leí Un mundo feliz de Aldous Huxley, fue cuando me lo recomendaron por primera vez. Desde entonces diferentes personas me lo fueron mencionando hasta que una de ellas, muy especial para mí, me lo regaló y aquel gesto lo tomé como indicativo de que era el momento de aventurarme en él.

En la sociedad planteada en este clásico de entre las distopías, no existe nada que escape del Estado y su control. Éste es el creador de la realidad y el manipulador del pensamiento y del lenguaje humano. El protagonista de la novela es Winston Smith, un trabajador del Ministerio de la Verdad de Oceanía (uno de los tres Estados totalitarios en los que se divide el mundo de la novela). Su labor en dicho puesto es reescribir la historia, una de las formas de manipulación realizadas por el Estado en esta sociedad. De carácter es algo melancólico y reflexivo acerca del pasado, lo cual ayuda a conformarlo como un personaje que es símbolo de rebelión a lo largo de la trama.

«Todos los documentos han sido destruidos o falsificados, todos los libros han sido otra vez escritos, los cuadros vueltos a pintar, las estatuas, las calles y los edificios tienen nuevos nombres y todas las fechas han sido alteradas. Ese proceso continúa día tras día y minuto tras minuto. La Historia se ha parado en seco. No existe más que un interminable presente en el cual el Partido lleva siempre razón»

Winston Smith

«Por primera vez en la Historia existía la posibilidad de forzar a los gobernados, no sólo a una completa obediencia a la voluntad del Estado, sino a la completa uniformidad de opinión»

Del libro prohibido que lee Winston Smith

Podría seguir destripando la historia de la novela y las formas en las que el Estado ejerce un absoluto control en la sociedad, pero no es ese el cometido de esta reseña. No me gusta contar demasiado de la trama de mis lecturas para dejar cierto misterio a aquellas personas que les pique la curiosidad y les apetezca leer tal o cual libro.

Sí me gustaría compartir que la trama en conjunto me ha resultado muy oscura, llena de momentos aterradores que me llenaban de impotencia y miedo por la suerte de los personajes. Si bien es cierto que no llegué a conectar con ninguno de ellos, sentí claustrofobia y tristeza al seguirlos a los espacios y situaciones hacia los que avanzaban. En concreto, me creaba mucha tensión verlos en aquellos instantes de felicidad o paz que pudieran disfrutar, puesto que éstos eran presentados como momentos frágiles y siempre amenazados por un final terrorífico.

Se podría afirmar que el autor no pretende que empaticemos con los personajes por su manera de ser puesto que no profundiza demasiado en ella, sino que más bien, nuestra empatía hacia ellos es motivada gracias a una excelente descripción que realiza de los lugares, de la sociedad y de los conflictos presentes en la historia que nos cuenta. Además, hay momentos en los que la narración me pareció más cercana a un ensayo que a una novela, debido al gran peso de una prosa didáctica.

«El Partido quiere tener el poder por amor al poder mismo. No nos interesa el bienestar de los demás; sólo nos interesa el poder. No la riqueza ni el lujo, ni la longevidad ni la felicidad; sólo el poder, el poder puro. Ahora comprenderás lo que significa el poder puro. Somos diferentes de todas las oligarquías del pasado porque sabemos lo que estamos haciendo. Todos los demás, incluso los que se parecían a nosotros, eran cobardes o hipócritas. Los nazis alemanes y los comunistas rusos se acercaban mucho a nosotros por sus métodos, pero nunca tuvieron el valor de reconocer sus propios motivos. Pretendían, y quizá lo creían sinceramente, que se habían apoderado de los mandos contra su voluntad y para un tiempo limitado y que, a la vuelta de la esquina, como quien dice, había un paraíso donde todos los seres humanos serían libres e iguales. Nosotros no somos así. Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarlo. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder»

O’Brien

La lectura del libro en su totalidad me ha resultado algo densa, no debido al aburrimiento, sino a la detallada ambientación que lleva a cabo el autor del mundo y la sociedad que nos plantea. Así pues, en mi opinión es una novela que merece una lectura detenida para poder entender mejor los conflictos, situaciones y conceptos que maneja, y así disfrutarla más. Es interesante la cantidad de términos que crea el autor en esta novela y que pasan a formar parte de mencionada ambientación.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es la manipulación del lenguaje llevada a cabo por el Estado en esta distopía, para poco a poco empobrecerlo y así, alterar la memoria, la identidad y el sentido de realidad de las personas.

«El gran éxito del Partido es haber logrado un sistema de pensamiento en que tanto la conciencia como la inconsciencia pueden existir simultáneamente. Y ninguna otra base intelectual podría servirle al Partido para asegurar su permanencia. Si uno ha de gobernar, y de seguir gobernando siempre, es imprescindible que desquicie el sentido de la realidad»

Del libro prohibido que lee Winston Smith

El final del libro me ha sorprendido por su pesimismo y por el sentimiento de derrota que deja. Es sencillo contagiarse de la desesperanza que transmite. Recordemos que no es una profecía la distopía planteada por Orwell, sino una sátira. En conclusión, una lectura dura, aunque recomendable para reflexionar sobre temas como la libertad, el control, la censura, la identidad y el poder.

«No basta con la obediencia. Si no sufre, ¿cómo vas a estar seguro de que obedece tu voluntad y no la suya propia? El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por ti»

O’Brien

«Los hechos no podían ser ocultados, se los exprimían a uno con la tortura o les seguían la pista con los interrogatorios. Pero si la finalidad que uno se proponía no era salvar la vida sino haber sido humanos hasta el final, ¿qué importaba todo aquello? Los sentimientos no podían cambiarlos; es más, ni uno mismo podría suprimirlos. Sin duda, podrían saber hasta el más pequeño detalle de todo lo que uno hubiera hecho, dicho o pensado; pero el fondo del corazón, cuyo contenido era un misterio incluso para su dueño, se mantendría siempre inexpugnable»

Narrador, sobre reflexión de Winston

Algunas reflexiones:

  • ¿Vemos el mundo tan real como podemos aguantarlo?
  • ¿Cómo combatirías la manipulación de la información? ¿Es una batalla perdida?
  • ¿Cuánta mayor autoridad, mayor verdad? ¿O mayor desconfianza y paranoia? ¿Es necesaria una autoridad? ¿Por qué?
  • ¿Es la búsqueda de poder en sí misma autodestructiva?

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